{"id":725,"date":"2024-01-22T11:54:59","date_gmt":"2024-01-22T14:54:59","guid":{"rendered":"https:\/\/noticiassaludables.com.ar\/?p=725"},"modified":"2024-01-22T11:55:00","modified_gmt":"2024-01-22T14:55:00","slug":"dos-anos-atrapados-en-la-antartida-y-el-viaje-que-los-rescato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticiassaludables.com.ar\/?p=725","title":{"rendered":"Dos a\u00f1os atrapados en la Ant\u00e1rtida y el viaje que los rescat\u00f3"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Hace m\u00e1s de 120 a\u00f1os, 25 hombres quedaron perdidos en tres grupos incomunicados. Eran marinos y cient\u00edficos de distintas partes del mundo y entre ellos, un argentino.<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.clarin.com\/img\/2024\/01\/16\/xH4QwUFIi_360x240__1.jpg\" alt=\"La primera sociedad de la nieve: dos a\u00f1os atrapados en la Ant\u00e1rtida y el viaje que los rescat\u00f3\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Para leer esta historia hace falta imaginaci\u00f3n. No porque no sea cierta, todo es verdad. Lo inveros\u00edmil no son los hechos ni los personajes, no son las fechas ni los nombres ni los datos. Lo que hay que imaginar es el fr\u00edo. Hay que hacer un esfuerzo para concebir ese fr\u00edo: el hielo y la nieve en los pies, el viento helado en la cara, el agua que no est\u00e1 congelada, a punto de congelarse. Pero el fr\u00edo no se puede imaginar, hay que sentirlo.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s de seiscientos d\u00edas con fr\u00edo y casi la mitad en una noche eterna en medio de la oscuridad. Toda esa cantidad de tiempo un grupo de hombres sinti\u00f3 las temperaturas de la Ant\u00e1rtida.&nbsp;<strong>Dos a\u00f1os seguidos. Uno estaba previsto, el otro no.&nbsp;<\/strong>Hace m\u00e1s de 120 a\u00f1os 25 hombres quedaron atrapados en la nieve, perdidos en tres grupos incomunicados entre s\u00ed y esperando ser rescatados, si es que alguien se dignaba a hacerlo. Aquella primera asociaci\u00f3n de personas trabajando juntas para sobrevivir en la nieve fue \u00e9pica pero no dram\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegaron cuando comenzaba 1902 y se fueron cuando terminaba 1903. Eran marinos y cient\u00edficos de distintas partes del mundo y entre ellos hab\u00eda un argentino:&nbsp;<strong>Jos\u00e9 Mar\u00eda Sobral, un alf\u00e9rez que naci\u00f3 en la c\u00e1lida Gualeguaych\u00fa<\/strong>, se mud\u00f3 a Buenos Aires para ingresar a la Armada, circunnaveg\u00f3 el globo con la Fragata Sarmiento y, sin haberlo proyectado sino apenas so\u00f1ado, termin\u00f3 embarcado en un viaje cient\u00edfico a la Ant\u00e1rtida. Era el m\u00e1s joven de la exploraci\u00f3n y all\u00e1 cumpli\u00f3 22 a\u00f1os. Eso lo ten\u00eda previsto, pero no que tambi\u00e9n cumplir\u00eda los 23.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Explorar la Ant\u00e1rtida<\/h2>\n\n\n\n<p>El continente blanco se mantuvo inexplorado por siglos. No por falta de inter\u00e9s sino de posibilidades: \u00bfqu\u00e9 tipo de barcos hac\u00edan falta para atravesar las aguas heladas?, \u00bfqu\u00e9 tipo de hombres? Durante el siglo XIX distintos aventureros se fueron acercando por mar tanteando sus costas, pero todo era tan igual, des\u00e9rtico y fr\u00edo que no se pod\u00eda avanzar demasiado. Los que se lanzaban eran los pa\u00edses con m\u00e1s ansia de conquista y con los mejores barcos: Inglaterra, por supuesto; pero tambi\u00e9n B\u00e9lgica, Holanda, Rusia, Suecia, Noruega. Hacia fines de siglo hab\u00eda tres tipos de expediciones: las financiadas por los estados para colonizar y plantar bandera antes que los dem\u00e1s, las comerciales para cazar focas y ballenas y las cient\u00edficas para estudiar, medir, cartografiar, recolectar f\u00f3siles.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1899 el Congreso Internacional de Geograf\u00eda encomend\u00f3 que se realizaran expediciones cient\u00edficas para investigar la Ant\u00e1rtida;<strong>&nbsp;el ge\u00f3logo sueco Otto Nordenskjold se puso en marcha<\/strong>, arm\u00f3 un equipo (zo\u00f3logo, bot\u00e1nico, cart\u00f3grafo, qu\u00edmico,m\u00e9dico bacteri\u00f3logo) y se asoci\u00f3 con Carl Larsen, el capit\u00e1n noruego de un barco ballenero.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"El alferez Jos\u00e9 Mar\u00eda Sobral, expedicionario en la Ant\u00e1rtida.\" src=\"https:\/\/www.clarin.com\/img\/2024\/01\/16\/CpyrtGHkR_720x0__1.jpg\" width=\"720\" height=\"0\">El alferez Jos\u00e9 Mar\u00eda Sobral, expedicionario en la Ant\u00e1rtida.<\/p>\n\n\n\n<p>El Antartic parti\u00f3 de Suecia en 1901 hacia el sur y recal\u00f3 en el puerto de Buenos Aires para conseguir combustible, suministros y apoyo econ\u00f3mico. Las tratativas las hizo Nordenskjold frente al Presidente Julio Argentino Roca, que estaba interesado en sumar al pa\u00eds a ese nuevo concierto de naciones exploradoras. La \u00fanica condici\u00f3n que puso fue que llevaran con ellos a un argentino. Y as\u00ed fue como se sum\u00f3 el alf\u00e9rez Jos\u00e9 Mar\u00eda Sobral, a pesar de los reparos de los escandinavos que no estaban nada felices de cargar con un joven inexperto para una expedici\u00f3n ant\u00e1rtica. Hac\u00eda falta preparaci\u00f3n, destreza a bordo, asistencia en tareas cient\u00edficas, trabajo en equipo y, sobre todo, resistencia a condiciones extremas porque<strong>&nbsp;pasar\u00edan todo el invierno en la Ant\u00e1rtida.<\/strong>&nbsp;Nadie lo hab\u00eda hecho antes.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya habr\u00eda tiempo para preocuparse y aprender. Sobral ten\u00eda tres d\u00edas para preparar todo: con 34\u00b0 deb\u00eda buscar ropa capaz de resistir 40\u00b0 bajo cero.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cNo ten\u00eda a qui\u00e9n preguntar lo que yo deb\u00eda llevar y s\u00f3lo sab\u00eda que precisaba ropas muy abrigadas, y no las encontraba; no hab\u00eda en Buenos Aires ropas para usar en el pa\u00eds al que me dirig\u00eda\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Pronto se dar\u00eda cuenta de que lo que llev\u00f3 resultaba inservible: unas botas, un saco largo, un par de sweaters, un gorro con orejeras y dos frazadas que su madre insisti\u00f3 en incorporar a \u00faltimo momento. Termin\u00f3 usando la ropa de los suecos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El primer a\u00f1o en la nieve<\/h2>\n\n\n\n<p>El 21 de diciembre, un d\u00eda irrespirable de comienzos del verano, el Antartic zarp\u00f3 del puerto de Buenos con todo el fr\u00edo por delante. Festejaron Navidad a bordo, A\u00f1o Nuevo en Port Stanley y llegaron a destino en febrero de 1902. El lugar elegido por Nordenskjold para sus observaciones fue la isla Cerro Nevado;<strong>&nbsp;all\u00ed descargaron la casa prefabricada de madera que tra\u00edan desde Suecia y la montaron<\/strong>. Hasta fin de a\u00f1o, este ser\u00eda el hogar de seis hombres, entre ellos el argentino, que pasar\u00edan all\u00ed todo el invierno para conocer, medir y registrar lo que nadie hab\u00eda visto antes: el comportamiento de la naturaleza en medio de una noche absoluta.<\/p>\n\n\n\n<p>El capit\u00e1n Larsen y los dem\u00e1s hombres de negocios volvieron al norte, hacia las Georgias y Malvinas, en busca de ballenas con la promesa de volver en noviembre a buscar a los cient\u00edficos. Sobral hab\u00eda empezado a llevar un diario apenas se embarc\u00f3 y esto anot\u00f3 en aquel momento:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cCon la partida del Antartic, nuestro aislamiento del mundo civilizado es absoluto; hasta su regreso nada sabremos de la humanidad ni \u00e9sta tendr\u00e1 noticias nuestras. Quedamos solos, librados a nosotros mismos.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los hombres en la caba\u00f1a ten\u00edan un a\u00f1o duro por delante, pero nada que no hubiera sido previsto: hab\u00eda v\u00edveres, herramientas, instrumental y todo el confort posible dadas las circunstancias. 6 x 4 era todo el espacio con el que contaban. Madera, chapa, brea y cart\u00f3n los proteg\u00edan del viento, del resplandor del sol en la nieve, del fr\u00edo extremo en verano y del fr\u00edo indescriptible en invierno. Una capa delgada que apenas separaba a seis hombres de todo un continente imposible para la vida humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Distribuyeron sus tareas cient\u00edficas y de organizaci\u00f3n dom\u00e9stica, y de ah\u00ed en m\u00e1s todo fue igual a lo largo de un a\u00f1o: dormir, desayunar, juntar nieve para convertirla en agua, un momento para los fumadores, trabajar, una pausa para el almuerzo, otra vez trabajo hasta la cena, un ba\u00f1o cada quince d\u00edas (todos con la misma agua calentada con carb\u00f3n) y otra vez a dormir. Los domingos escuchaban discos en el gram\u00f3fono.<strong>&nbsp;Sobral aprovech\u00f3 los tiempos muertos del invierno para aprender sueco<\/strong>. Desde que subi\u00f3 al barco se hab\u00eda comunicado con los dem\u00e1s en ingl\u00e9s y eso fue suficiente para garantizar las cosas pr\u00e1cticas pero no alcanzaba para una vida, que era lo que ten\u00eda por delante. Mientras los dem\u00e1s bromeaban, re\u00edan y so\u00f1aban en su idioma, \u00e9l estaba solo con sus pensamientos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pasaron nueve meses duros con la certeza de que, cuando subieran las temperaturas, el Antartic volver\u00eda a buscarlos. Desde noviembre, cada d\u00eda al levantarse buscaban entre el blanco eterno alguna se\u00f1al: hombres, trineos, perros, lo que sea que el capit\u00e1n Larsen hubiera enviado desde el barco para buscarlos. Y sin embargo no hubo noticias ni ese mes ni el siguiente ni el resto del verano. En marzo, resignados,&nbsp;<strong>empezaron a prepararse para un segundo invierno, ya sin v\u00edveres, ni fuerzas, ni fe ciega en las ventajas de la exploraci\u00f3n cient\u00edfica.<\/strong>&nbsp;Deber\u00edan salir a buscar ping\u00fcinos antes de que empezaran a emigrar. Consiguieron 400 (s\u00f3lo el pecho se pod\u00eda comer) y hubieran necesitado por lo menos el doble (el consumo de energ\u00eda de seis hombres es muy grande en un lugar como ese). Ya no quedaba carb\u00f3n y necesitar\u00edan grasa de foca para cocinar y calefaccionar. Mientras tanto, continuaron desarrollando sus tareas cient\u00edficas, sus mediciones y expediciones por los alrededores para recolectar datos y muestras, se ocupaban de las heridas por congelamiento, de las afecciones pulmonares, de los momentos de debilidad que fueron tomando a cada uno.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"El j\u00f3ven alf\u00e9rez Jos\u00e9 Mar\u00eda Sobral, realizando mediciones astron\u00f3micas en la isla Cerro Nevado, Ant\u00e1rtida Argentina en 1902.\" src=\"https:\/\/www.clarin.com\/img\/2022\/01\/18\/-sCHy_2up_720x0__1.jpg\" width=\"720\" height=\"0\">El j\u00f3ven alf\u00e9rez Jos\u00e9 Mar\u00eda Sobral, realizando mediciones astron\u00f3micas en la isla Cerro Nevado, Ant\u00e1rtida Argentina en 1902.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El segundo a\u00f1o en la nieve<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 habr\u00e1 sido del Antarctic y el resto de los hombres? Lo que pas\u00f3 con el barco es para otra historia. S\u00f3lo vamos a decir ac\u00e1 que, despu\u00e9s de los meses de pesca en las inmediaciones de las Malvinas, de acuerdo al plan original, el capit\u00e1n puso proa al sur y naveg\u00f3 hasta quedar muy cerca de Cerro Nevado, pero no pudo seguir avanzando debido a los bloques de hielo cada vez m\u00e1s grandes. Decidi\u00f3 retroceder y encarar otra ruta, pero antes dej\u00f3 a tres hombres en tierra firme con el mandato de salir a buscar a pie la caba\u00f1a, s\u00f3lo que en la Ant\u00e1rtida nada es lo que parece y el camino que imaginaban tierra firme no era m\u00e1s que hielo sobre el mar.&nbsp;<strong>Esos tres hombres pasar\u00edan all\u00ed el segundo invierno en una choza improvisada con piedras<\/strong>: se calefaccionaron con grasa de foca, respiraron un humo negro permanente y tuvieron una dieta exclusiva a base de ping\u00fcinos. Mientras tanto, el barco qued\u00f3 atrapado unos kil\u00f3metros m\u00e1s arriba, el hielo lo inmoviliz\u00f3, el agua comenz\u00f3 a filtrar desde abajo, los hombres bajaron lo que pudieron sobre un t\u00e9mpano y vieron hundirse el Antartic con el ruido como de un lamento. Con las barcas llegaron a una isla y construyeron un refugio con piedras para esperar el invierno. Y ese fue el destino de todos los expedicionarios en 1903: tres grupos incomunicados entre s\u00ed. No hay relato para dar cuenta de lo que vivieron. S\u00f3lo resta visualizar los elementos (fr\u00edo, viento, tormentas, hambre, aislamiento) y sospechar lo que pasaba por sus cabezas. As\u00ed durante casi un a\u00f1o. Sobral escribe en su diario:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cTodos los seres organizados se adaptan al medio en que tienen que vivir, desaparecen o mueren. A\u00fan la constituci\u00f3n m\u00e1s delicada tendr\u00eda que amoldarse a las fuertes emociones o dejar\u00eda de existir.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Claramente, los que estaban mejor eran los seis de la caba\u00f1a aunque ya no hab\u00eda variedad en la comida ni fuerzas para las tareas ni ganas para escuchar m\u00fasica. Lo \u00fanico que los rescataba del silencio eran las clases de idioma para Sobral. El resto fue sobrevivir y esperar que algo sucediera fuera.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada uno de los hombres, en cada uno de los tres grupos atrapados en la nieve, tuvo al menos alguna vez la certeza (o la esperanza) de que Noruega o Suecia (o ambos pa\u00edses) vendr\u00edan a su rescate. Sab\u00edan adem\u00e1s que, para que fuera posible, deb\u00edan estar juntos y el lugar de reuni\u00f3n no pod\u00eda ser otro que la caba\u00f1a en Cerro Nevado. Por eso, los otros dos grupos ten\u00edan que volver. Cuando pasara el invierno y el clima lo permitiera, saldr\u00edan a caminar. Los primeros que lo intentaron fueron los tres del refugio peque\u00f1o:&nbsp;<strong>no importaba si mor\u00edan en el intento, no aguantaban un s\u00f3lo d\u00eda m\u00e1s respirando ese holl\u00edn.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde la caba\u00f1a, ven acercarse unos bultos negros. \u00bfSon ping\u00fcinos descomunales? \u00bfOtra vez fantasmas? \u00bfAlucinaciones?&nbsp;<strong>Son tres hombres pero parecen bestias negras, barbudas, los ojos celestes desorbitados<\/strong>; vienen del m\u00e1s all\u00e1. Cuentan lo que hicieron para sobrevivir, dicen que el capit\u00e1n sali\u00f3 a buscar otra ruta y que s\u00f3lo Dios sabe qu\u00e9 ha pasado con \u00e9l, su barco y su tripulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora con nueve hombres, en la caba\u00f1a la rutina sigue m\u00e1s o menos igual durante aquel tiempo -comer, dormir, salir en expedici\u00f3n cuando el clima lo permite con la esperanza de encontrar al Antartic o a sus hombres- hasta que&nbsp;<strong>en la madrugada del 8 de noviembre de 1903 algo cambia<\/strong>. Un grupo de expedicionarios ve agitarse la lona de su refugio y escuchan gritos desde fuera:<em>&nbsp;\u201c\u00bfIs Sobral there?\u201d&nbsp;<\/em>No estaba all\u00ed sino en la caba\u00f1a y hacia all\u00e1 se dirigen todos con las novedades:&nbsp;<em>\u201cHa venido un barco argentino de rescate\u201d.&nbsp;<\/em>Sobral no escucha nada m\u00e1s. Se enterar\u00e1 despu\u00e9s de c\u00f3mo se gest\u00f3 el rescate. Contra todos los pron\u00f3sticos, el auxilio no parti\u00f3 desde Oslo o Estocolmo sino de Buenos Aires.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"El refugio Suecia, instalado por la Expedici\u00f3n Ant\u00e1rtica Sueca.\" src=\"https:\/\/www.clarin.com\/img\/2022\/01\/18\/TueOXlMGr_720x0__1.jpg\" width=\"720\" height=\"0\">El refugio Suecia, instalado por la Expedici\u00f3n Ant\u00e1rtica Sueca.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La misi\u00f3n de Ir\u00edzar<\/h2>\n\n\n\n<p>Cuando a principios del a\u00f1o 1903 no hubo novedades del Antartic, cuando el barco no lleg\u00f3 a puerto ni en marzo ni en abril, el Gobierno argentino comenz\u00f3 a pensar en una misi\u00f3n de rescate, pero no sab\u00edan c\u00f3mo hacerlo.&nbsp;<strong>Nombraron al capit\u00e1n Juli\u00e1n Ir\u00edzar al mando<\/strong>, lo enviaron a Estocolmo para prepararse y, mientras tanto, empezaron a acondicionar un barco -ARA Uruguay- para convertirlo en una nave rompehielos que lleg\u00f3 a destino en poco m\u00e1s de un mes. Ese fue el rescate del que oy\u00f3 hablar Sobral despu\u00e9s de tanto tiempo en la nieve.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cNo sent\u00ed ninguna emoci\u00f3n al abandonar la casita que tan fielmente nos hab\u00eda resguardado durante dos a\u00f1os; la dej\u00e9 con toda indiferencia, como cuando uno sale de un hotel en el que ha vivido dos d\u00edas.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los bloques de hielo son una amenaza constante e Ir\u00edzar quiere partir cuanto antes pero Nordenskjold no se resigna a dejar la Ant\u00e1rtida sin saber qu\u00e9 fue del Antartic, el capit\u00e1n Larsen y sus hombres.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&#8211;<em>Deben estar cerca, hay que buscarlos<\/em>&#8211; pide.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>-Le doy 24 horas<\/em>&#8211; responde Ir\u00edzar.<\/p>\n\n\n\n<p>Como si se tratara del gui\u00f3n efectista de una pel\u00edcula, esa misma noche ven llegar a Larsen. Apenas el deshielo lo hizo posible,&nbsp;<strong>se hab\u00eda subido a un bote salvavidas y remado m\u00e1s de 100 kil\u00f3metros para llegar a Cerro Nevado.<\/strong>&nbsp;Hizo un relato r\u00e1pido de lo sucedido, inform\u00f3 que s\u00f3lo uno de sus hombres se hab\u00eda muerto de una complicaci\u00f3n respiratoria o card\u00edaca y le hab\u00edan dado cristiana sepultura. S\u00f3lo restaba buscar a los dem\u00e1s y llegar al barco que los esperaba para llevarlos de vuelta a casa.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"La base Sobral, en recuerdo del alferez.\" src=\"https:\/\/www.clarin.com\/img\/2024\/01\/16\/FLAEPMI_1_720x0__1.jpg\" width=\"720\" height=\"0\">La base Sobral, en recuerdo del alferez.<\/p>\n\n\n\n<p>El viaje de vuelta no fue sencillo en un barco de escasas dimensiones y con una tripulaci\u00f3n que se multiplic\u00f3 al doble tras el rescate;&nbsp;<strong>atravesaron el Pasaje de Drake en medio de una tormenta<\/strong>, perdieron parte de sus m\u00e1stiles pero finalmente llegaron a R\u00edo Gallegos a salvo. Desde all\u00ed telegrafiaron a Noruega, Suecia y Buenos Aires para despu\u00e9s emprender el tramo final.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de ingresar al R\u00edo de La Plata, en el sistema de control mar\u00edtimo de Bando Chico, se tomaron unos momentos para la preparaci\u00f3n. Hab\u00eda miles de porte\u00f1os agolpados en el puerto, entonces<strong>\u00a0el Gobierno argentino envi\u00f3 a bordo a asistentes, sastres y peluqueros para alistarlos.<\/strong>\u00a0Y as\u00ed llegaron el 2 de diciembre de 1903, escoltados por decenas de barcos embanderados. En el puerto esperaban las bandas de m\u00fasica, el Presidente, los periodistas y la multitud ansiosa por conocer a los supervivientes de la Ant\u00e1rtida, ese grupo de hombres que formaron una primera y olvidada sociedad en la nieve.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/www.clarin.com\/historias\/primera-sociedad-nieve-anos-atrapados-antartida-viaje-rescato_0_wYyOXssSxK.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace m\u00e1s de 120 a\u00f1os, 25 hombres quedaron perdidos en tres grupos incomunicados. Eran marinos y cient\u00edficos de distintas partes del mundo y entre ellos, un argentino. Para leer esta historia hace falta imaginaci\u00f3n. No porque no sea cierta, todo es verdad. 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